
Carga rápida para coche eléctrico: qué es, cómo funciona la recarga en corriente continua, cuánto tarda de verdad y por qué el tiempo final depende no solo del cargador, sino también del coche, la batería y la temperatura.
La carga rápida para coche eléctrico se realiza habitualmente en corriente continua. Utiliza potencias mucho más altas que las de un enchufe doméstico o un wallbox de corriente alterna.
Este sistema permite recuperar la autonomía en paradas cortas, haciendo viables los viajes largos. Sin embargo, no basta con mirar la potencia del poste; el coste de tiempo depende del vehículo.
Ese es el motivo por el que dos coches conectados al mismo cargador pueden tardar bastante distinto en pasar del 10 al 80%. Y también por el que un punto de 150 o 350 kW no siempre significa que tu coche vaya a cargar a esa potencia. Por eso conviene entender bien cómo funciona este proceso antes de comprar un eléctrico o planear un viaje. Si estás valorando esa compra, aquí puedes repasar también esta guía para comprar un coche eléctrico.
¿Qué es la carga rápida en un coche eléctrico?
La carga rápida es la que utiliza corriente continua, también llamada DC, para alimentar directamente la batería del vehículo a alta potencia. Frente a la alimentación en corriente alterna, más habitual en casa o en destino, aquí el sistema trabaja con potencias mucho más elevadas y busca reducir mucho el tiempo de espera.

En términos prácticos, suele hablarse de carga rápida a partir de unos 50 kW en corriente continua, aunque hoy el mercado ya diferencia también entre carga rápida y ultrarrápida. Esta última se mueve en potencias de 100, 150, 250 o incluso 400 kW. Redes como IONITY operan precisamente con cargadores de alta potencia en Europa y explican que un coche capaz de aprovechar los 400 kW puede cargar aproximadamente en 10 a 15 minutos, muy por debajo de lo habitual en estaciones de 50 kW.
¿Cómo funciona la carga rápida?
La clave técnica está en que el cargador convierte la energía fuera del coche y la envía a la batería en corriente continua, lo que evita parte de las limitaciones del cargador interno que sí interviene en la recarga en alterna. Eso permite potencias mucho más altas, pero siempre dentro de lo que admite la arquitectura del vehículo.
Ahora bien, la batería no carga siempre a su máxima potencia. IONITY recuerda que el coche solo puede mantener el pico durante un periodo limitado y que, a medida que sube el nivel de carga, la potencia baja. Eso es la curva de carga. Dicho de otro modo: un coche puede anunciar 175 o 250 kW, pero no sostener esa cifra durante toda la sesión.
También influyen mucho la temperatura exterior, el estado de la batería y si el coche ha preacondicionado o no el pack antes de llegar al punto. En invierno o con la batería fría, la carga puede ser bastante más lenta. Por eso algunos modelos gestionan la navegación al cargador para preparar la batería antes de enchufar.

¿Cuánto tarda la carga rápida de un coche eléctrico?
No hay una única respuesta, porque depende del coche y del cargador. Aun así, se pueden dar referencias útiles. Un eléctrico moderno en un cargador DC de 50 kW suele tardar entre 40 y 80 minutos en pasar del 10 al 80%, según tamaño de batería y potencia admitida. En cambio, en un cargador de 150 o 350 kW los tiempos pueden bajar mucho si el coche lo soporta.
Hyundai ofrece un ejemplo muy claro con el IONIQ 6. En un punto ultrarrápido de 350 kW, puede pasar del 10 al 80% en solo 15 minutos. En cambio, en un cargador DC de 50 kW ese mismo proceso puede irse a 73 minutos con la batería de 77,4 kWh. La diferencia ilustra muy bien por qué la potencia del punto importa, pero también por qué no todos los coches aprovechan igual la infraestructura.

Fuente: Autopista.


