
Guía completa para entender las emisiones y preparar tu vehículo para la inspección técnica de ITV. No arriesgues a que puedas suspenderla.
Enfrentarse a la prueba de emisiones de la Inspección Técnica de Vehículos genera dudas frecuentes sobre qué medidas resultan efectivas. Aunque circulan numerosas teorías sobre métodos rápidos, es fundamental comprender que el resultado depende del estado real del sistema anticontaminación y del mantenimiento preventivo. Antes de buscar soluciones de última hora, conviene analizar cómo influyen la temperatura de servicio y el diagnóstico previo en los valores medidos por la estación.
En un motor de gasolina se analizan principalmente el monóxido de carbono y, cuando corresponde, el valor lambda; en un diésel se controla la opacidad del humo. Además, determinados vehículos se comprueban mediante el sistema OBD. Por eso, un remedio que reduzca algo el hollín no arreglará una sonda lambda averiada, un catalizador deteriorado o un código de error almacenado.
Qué comprueba realmente la ITV en la prueba de emisiones
El procedimiento depende del combustible, la fecha de matriculación y la homologación. Antes de medir, el técnico revisa visualmente que el escape y los equipos anticontaminación estén completos, en buen estado y sin fugas. También comprueba que el motor pueda realizar la prueba con seguridad y, en los coches afectados, que el testigo MIL se apague después del chequeo inicial.
En motores de gasolina, una concentración alta de CO suele indicar combustión incompleta o que el catalizador no transforma correctamente los gases. Un valor lambda fuera del intervalo permitido apunta a una mezcla incorrecta de aire y combustible, aunque la causa puede estar en una toma de aire, la inyección, el encendido o una fuga.
En los diésel, la opacidad refleja cuánto bloquea la luz el humo expulsado y está relacionada con el hollín. Un filtro de aire saturado, inyectores en mal estado, una EGR bloqueada, problemas de turbo o un filtro de partículas obstruido pueden elevar el resultado. La estación aplica aceleraciones controladas y límites asociados al vehículo o a su normativa.

Qué puedes hacer antes de acudir a la inspección
Revisa si existen síntomas o avisos de avería
Si el coche pierde potencia, da tirones, consume más, huele a combustible, emite humo persistente o mantiene encendido el testigo de avería del motor, lo sensato es realizar una diagnosis. Borrar el aviso o desconectar la batería no repara la causa; además, la lectura OBD puede detectar fallos confirmados o permanentes y datos relacionados con el borrado de códigos anteriores.
Pon al día el mantenimiento básico
Consulta el plan del fabricante y revisa especialmente el filtro de aire, el aceite, el combustible y, en los gasolina, las bujías. El mantenimiento ayuda cuando el origen está en estos consumibles, pero no recupera un catalizador fundido ni un sensor averiado.
Llega con el motor a temperatura de servicio
Acudir tras varios trayectos muy cortos puede dejar fríos el catalizador y el escape. Un recorrido previo suficiente ayuda a alcanzar la temperatura de servicio. No hay una distancia universal de 20 kilómetros: depende del coche, del clima, del tráfico y del recorrido.
Qué medida sirve y cuál no

Fuente: Autopista.

